Ciudad de México 1980.
Janice Velasco desarrolla su práctica artística en la intersección entre la cirugía general y la investigación plástica. Afincada en Barcelona, su obra bajo el sello Negatocollage, propone una metodología de resección estética: el uso del bisturí sobre el registro clínico: -radiografías, resonancias y otros materiales médicos- para extraer de la patología una mitología de la supervivencia.
Formada en Medicación en Arte Contemporáneo por la Universidad de Barcelona (UB), Velasco no utiliza la radiografía como soporte decorativo, si no como un archivo biológico de la fragilidad humana. Su trabajo evoluciona desde la sublimación del desamor y el “ aire pesado”(2022) hacia una zoología de la soberanía (2026), donde figuras como la serpiente, la ostra y el buitre operan como órganos de una nueva anatomía de la resiliencia.
Desde su estudio en el colectivo Nauart (Poblenou), realiza una inspección técnica de lo invisible, transformando el residuo médico en instalaciones lumínicas. Su discurso marcado por una frialdad quirúrgica, una sensibilidad brutal y un humor negro, concluye en una premisa tan cínica como real: bajo la luz del negatoscopio, todos somos estrictamente: bonitos por dentro.
Mexico City 1980.
Janice Velasco develops her artistic practice at the intersection of general surgery and plastic reserch. Based in Barcelona, her work under the Negatocollage label proposes a methodology of aesthetic resection: using a scalpel on clinical records -X rays, MRIs, etc- to extract a mythology of survival from pathology.
Train in Contemporary Art Mediation at the University of Barcelona (UB), Velasco does not use radiography as a decorative medium, but rather as a biological archive of human fragility. Her work evolves from the sublimation of a heartbreak an “ heavy air” (2022) toward a zoology of sovereignty (2026), where figures such as the serpent, the oysther and the vulture operate as organs of a new anatomy of resilience.
From her sudio at the Nauart collective (Poblenou), she performes a technical inspection of the invisible, transforming medical waste in to light installations. Her discourse, marked by surgical coldness, brutal sensitivity an dark humor, concludes with a permise as cynical as it is real: under the light of the negatoscope, we are all, strictly speaking: beautiful on the inside.